Leonel Viera un adelantado a su tiempo en el Cálculo Tensional

Leonel Viera nació en Tacuarembó, en el año 1913. Estudió ingeniería civil en la UDELAR pero nunca llegó a graduarse. Se dedicó a construir y a realizar cálculos para obras arquitectónicas y civiles innovadoras y a impartir la docencia.
Construyó varias obras emblemáticas en Uruguay. El ingeniero Mario G. Salvadori, decano de la Universidad de Columbia, dijo que Viera había aportado la idea más brillante al hormigón armado en los primeros 50 años del siglo XX.** El Cilindro - 1956 (demolido en 2014) El Cilindro Municipal fue motivo de inspiración para la construcción del Madison Square Garden, que se realizó con el mismo procedimiento, y del Aeropuerto Internacional Washington-Dulles de Washington D. C., que no es circular pero tiene un techo colgante en catenaria.
Datos técnicos • Anillo exterior comprimido: 95,00 m. de diámetro • Circunferencia 267 m • Área 5675 m/2 • Volumen estimado 102.141 m/cub. • Muro exterior perimetral 18 m de altura • 15.000 espectadores • Construcción del muro perimetral exterior coronado por un suncho de hormigón desde el cual se anclan los cables de acero que formarán la cubierta tensada. • Elevación del anillo interior de acero, mediante los cables, quedando este suspendido en el centro del espacio a un nivel inferior al anillo exterior.
• Disposición concéntrica de las piezas de hormigón prefabricado, de forma trapezoidal, sobre los cables de acero, conformando la superficie de la cubierta. • Colocación de ladrillos sobre cada pieza trapezoidal para incrementar el peso sobre los cables, y forzar su elongación antes del hormigonado de todas las juntas.
• Hormigonado de las juntas entre las piezas prefabricadas de la cubierta. • Al endurecer el hormigón se forma una cubierta monolítica en la que los cables fraccionados quedan embebidos dentro de este. Sólo entonces se suprime la carga proporcionada por el lastre de los ladrillos. • La cubierta tiende a elevarse por la reducción de cargas, pero el hormigón solidificado impide su contracción,. la cubierta se convierte en una estructura monolítica pretensada mucho más rígida que la obtenida por el peso propio de la losa.
Todo el montaje de la cubierta se realiza sin necesidad de encofrados y andamiajes propios de la construcción de cúpulas tradicionales. Puente de la Barra de Maldonado - 1965 Este puente fue la primera puesta a prueba de la técnica constructiva de banda tensada. Se trata de una banda tensada de tres tramos de 30, 90 y 30 metros. Construido en concreto presforzado, el que soporta un puente vehicular de 10 metros de ancho y dos carriles de circulación. La banda fue pretensada mediante el rudimentario método de precargarla con arena, con los cables anclados y el tablero hormigonado, pero con nodos libres, para hormigonarlos con dicha carga, que al ser retirada dejó la estructura en la adecuada tensión. A este puente Pablo Neruda le dedicó un poema: Entre agua y aire brilla el puente curvo entre verde y azul las curvaturas de cemento, dos senos y dos simas con la unidad desnuda de una mujer o una fortaleza sostenida por letras de hormigón que escribe en las páginas del río.
En el año 2000 se construyó un segundo puente gemelo del primero.
Edificio El edificio Positano es representante del más alto nivel artístico y estructural de la década del 60’ en nuestro país. La construcción yace sobre cuatro columnas centrales que liberan el espacio debajo de sí mismo para que desde su primer piso nazcan las plantas sostenidas por acarteladas losas cual bandejas colgadas y superpuestas a lo largo de su altura.
Las losas acarteladas van disminuyendo su espesor a medida que se acercan al centro, esto genera gran resistencia en la zona de mayores solicitaciones de la estructura.
Dentro de las virtudes del proyecto, mérito de Leonel Viera, se destaca la sencillez en el diseño estructural, existe una doble simetría axial que simplifica el cálculo del edificio dando una noción general de su estaticidad con solo analizar un cuarto del mismo. En cada planta los servicios, ya sean baños y eléctrica, se encuentran entre los pilares centrales generando una clara organización y una buena respuesta funcional. El Hongo de Tacuarembó El Hongo es una obra de Viera ubicada en el Centro de Barrio numero 3, en el departamento de Tacuarembo, Uruguay, el cual fue construido en la década del ’60.
Se trata de una obra exclusivamente escultural, original y moderna, materializada en hormigón y sostenida por una pequeña base. Su proyección implicó un riguroso cálculo estructural y matemático. Su forma de hongo hace referencia a la conocida forma que marcaron las bombas atómicas arrojadas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki al final de la segunda guerra mundial. Iglesia parroquial "San Antonio María Claret" Estaba pensada su ubicación en Progreso, una pequeña localidad ubicada en el departamento de Canelones, dentro del Área Metropolitana de Montevideo. Se trata de un proyecto fallido pues de derrumbó antes de concluir su construcción, en el año 1967 en una sudestada de invierno. Hubo dos conceptos básicos del proyecto: · La obra debía ser una representación exacta de una expresión matemática, donde la economía de formas y su belleza, emanara de la simplicidad total. · Los costos de la obra debían ser mínimos.
La estructura Aprovechando la experiencia del cilindro, se proyecto un techo colgante de pequeñas planchas de hormigón de 4 centímetros de espesor, sostenido por dos arcos de hormigón con una inclinación que los cálculos mostraran ser de posible construcción. El corte transversal de la cubierta formaba una elipse de eje mayor horizontal y en los cortes longitudinales, quedaba conformada una curva catenaria.
Así se generó la superficie del techo, conformando una forma similar a la de una "montura de caballo". Leonel Viera hizo los cálculos de la estructura, basados en que los arcos de hormigón mediante su inclinación producían un esfuerzo que mantenía el peso del techo, formando un conjunto en equilibrio. Ejecución de la obra La complejidad de las formas era acompañada por una complejidad constructiva, pues cada detalle era motivo de consultas a Viera, que era quien tenía el conocimiento y la experiencia. Se llenaron los arcos de hormigón armado y se tendió todo el techo con sus losas, con grandes dificultades por las formas y la altura. El arco mayor, el del ábside, se elevaba 27,5 metros con una inclinación de aproximadamente 60 grados y el menor, con una inclinación de 30 grados, llegaba a 9,5 metros de altura. Los hierros eran aceros especiales importados, que tenían la característica de ser de alta resistencia y ductilidad, lo que les permitían conformarse a la forma de curva catenaria. Los arcos debían tener la misma conformación catenaria distanciándose entre sí exactamente 1 metro medido en planta, quedando así las curvas "paralelas" para permitir que las losetas rectangulares se pudieran apoyar correctamente sin alterar la curva. En la entrada y un sector del techo, una serie de marcos de hormigón calados, con el mismo peso de las losetas, permitían una variante estética y también así se formaba una gran cruz sobre el lugar que ocuparía el altar. Las losetas centrales eran de hormigón de un metro por un metro con malla electrosoldada. Viera resolvió el problema del pretensionado de los aceros, basándose en su experiencia en la construcción del Cilindro, decidiendo utilizar alambres dulces, para colgar en cada esquina de las losetas bolsas de polietileno de fertilizantes que rellenó con 50 kilogramos de arena cada una. Una vez tensados los aceros, se procedió a rellenar con arena y cemento Portland el espacio de 4 centímetros entre las losetas. Llegado el tiempo, se debía retirar el peso, cuidando de ir sacando las bolsas en forma alternada y ordenadamente, para evitar esfuerzos extraños al equilibrio de la forma estática y la deformación de la superficie del techo A pesar de sus logros, su entusiasmo e intento de innovar constantemente, sus obras quizás no son valoradas como se lo merecen. Si bien en la actualidad, en muchos países se trabaja con tenso-estructuras, sus prematuras ideas sobre las mismas no lograron convencer a todos sus colegas sobre las grandes ventajas que éstas presentan. Puede que, a causa de esto, no haya logrado un gran reconocimiento ni fama popular. Sin embargo hoy en día se lo empieza a estudiar como uno de los principales calculistas de la ingeniería del siglo XX. Murió en Montevideo, en el año 1975.

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